Pequeña lección de la Historia que aún no hemos aprendido

•04/02/2012 • Dejar un comentario

Ayer abrí el correo y me encontré con esto que pongo a continuación, con este mismo título, enviado desde Inglaterra de una amiga mía que está allí de Erasmus, Montse:

 Pienso que ‘si non è vero, è ben trovato!!!’
Montse

Diálogo entre Colbert y Mazarino
durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’
¡Hace cuatro siglos!

Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello…
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. ¡Pero el Estado…! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto! No se puede mandar el Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose.
¡Todos los Estados lo hacen!
Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, sí.
Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?
Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo! Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos…, cada vez más…, ¡siempre más!
A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!
¡Son una reserva inagotable!

ESOS DE LA RESERVA INAGOTABLE TOMARON LA BASTILLA

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¿?

•03/02/2012 • 3 comentarios

Hay gente que tiene carencias, algún tipo de problema sin resolver que les hace vulnerables, reservados y con prontos anímicos que parecen fuera de contexto hasta que sabes los motivos por los que están causados.

Hay otro tipo de gente que simplemente, se cansa. Gente para la que las cosas dejan de tener sentido y valor, y entonces empiezan poco a poco a menguar, a languidecer, a convertirse en sombras.

Dicen los que de esto saben que, cuando ambos factores se mezclan, cuando se alternan, cuando conviven en un mismo cuerpo durante cierto periodo de tiempo, la personalidad que lo sostiene cae. Psicólogos y psiquiatras lo llaman depresión, pero yo nunca he creído en psicólogos ni psiquiatras.

Me encuentro ahora mismo en casa, con gripe *o lo que sea, esto que me tiene con dolor en todo el cuerpo, fiebre, tos, sueño y alteraciones de sueño y apetito*.

Durante las últimas dos semanas estoy pasando por lo que, también posiblemente psicólogos y psiquiatras, llamarían crisis.

Tal vez sea que estaba incubando esta estúpida gripe. ¿Por qué no?

Pero no. Es una simple espiral cuesta abajo, una espiral que hace que todo se convierta en poco más que en nada.

Mi mente está bloqueada. Empezó a bloquearse cuando traté de usar la lengua islandesa, pero el bloqueo fue en aumento, y ahora mismo está ahí para todo. Como si todo estuviera en stand-by, esperando un empujón que hiciera inclinar la balanza para uno u otro lado.

No tengo 15 años… de hecho, tengo 27. Que sí, que no significa que sea vieja. Pero tampoco es edad para perder el tiempo.

La última vez que sucumbí a la presión de la vida misma, acabé replanteándomelo todo y pensando que por qué no, que me apetecía un montón darle la espalda al “mundo real” y meterme a la universidad en busca de mi sueños.

Nadie puede decir que no lo he intentado; por mucho tiempo me ha dado igual la incompetencia, he intentado no verme afectada por la frustración de ver que no, que no me supone ningún reto intelectual, que no es lo que esperaba… es una simple formación profesional cara y sujeta a los intereses de otros.

Cierto, sí, que en ella encontré el oasis de los estudios nórdicos. Y añado que es lo único que me sustenta de no haberla dejado hace tiempo, de no estar haciéndolo ahora mismo.

Como ese sonido de canciones que el viajero perdido en la tormenta escucha en el bosque, entre cuyos árboles distingue los muros grises de una posada. Sabe que dentro hay comida y tiene un hambre voraz, y sabe que hay bebida que calmará el dolor de su seca garganta. Pero la última vez que comió y bebió resultó ser nada más que cenizas, de forma que no deja que la ilusión se haga dueña de él.¿Cómo esperar un final feliz para un cuento en que nunca se ha visto la luz de la esperanza?

Tolkien hablaría de eucatástrofe, diría que es ególatra adelantar el futuro, porque nadie tiene poder para conocerlo.

Pero Tolkien está muerto, como muertas estás mis esperanzas de encontrar algo aquí que me suponga un reto, que me llene de alguna manera.

Siento que desde la Complutense, ahora mismo, con lo que se imparte en las asignaturas a las que atiendo *por las que pago ¿lo he mencionado?*, tan sólo se pretende programar el pensamiento y prostituir las ideas. Puedo asegurar que sólo les falta dar los comandos de las clases con 0s y 1s.

Exigen que vayas a clases cada día, sólo para escuchar cómo programan tu vida, como dan por supuesto demasiadas cosas que anulan la voluntad. No sirve de nada que sepas, porque el examen, la demostración del momento de lo que puedes llegar a saber, no llega a darte ni un 4 sobre 10 teniéndolo perfecto. No hablaré de los trabajos, porque no significan nada. Trabajar en grupo implica ceder en tantas cosas, que no deja ver la realidad del asunto. ¿De qué sirve realmente? ¿merece la pena levantarse cada mañana para eso?

Que sí, me digo a mí misma, que esto es sólo año y medio, dos a lo sumo, y después puedo mandarlos al carajo y meterme por entero en otras cosas más jugosas a mis ojos. Que es mejor tomarlo como un trámite burocrático, hacerlo lo mejor posible y pasar a otra cosa.

De cualquier modo, eso implica que tendré 28-29 años. No puedo pretender pasarme toda la vida de un lado para otro estudiando. Porque implicaría que terminaría de estudiar, que entraría en el mercado laboral… ¿con cuanto? ¿con 35?

Pareciera que tengo muchos pajaritos en la cabeza. Tal vez. Pero los pies los tengo muy bien plantados en el suelo, y sé que eso es no haber hecho absolutamente nada con mi vida, porque es la edad en que la gente ya tiene su vida organizada, no la edad en la que empieza a ello.

La razón me dice que tal vez sea hora de bajar al mundo real, al mundo en que hay que comer y pagar impuestos y hacer algo productivo para la sociedad, para el mundo.

Una parte más instintiva de mí pide que me aferre con fuerza desesperada a aquello que siempre he soñado y que por una vez se me ofrece… ese lado irracional que la acompaña habla incluso de que después de 15 años esperando, tal vez por algo sea que ahora se pone en mi camino la oportunidad…

Y mientras la paradoja discute en mi interior, me doy cuenta de que cuanto más sé, cuanto más aprendo, más sola me siento y menos gente hay capaz de comprenderme, de forma que entiendo más y más cada vez el por qué los magos y los sabios siempre son solitarios en la imagenería popular.

Siento una carencia intelectual.

Siento que las cosas pierden sentido, porque no veo más que frivolidad a mi alrededor, pragmatismo rayante lo inanimado, mundo inerte con gente rápida en juicio y muertos de alma y pensamiento, conciencia social en lugar de individual, lo vulgar aplasta lo sublime hasta humillarlo.

¡Hay tanto por hacer, tanto por aprender, tanto por compartir, tanto por lo que fascinarse, por lo que ilusionarse, a lo que entregarse, a lo que abrir los ojos con una mirada nueva cada día!

Y sin embargo, no tengo fuerzas para ello, estoy cansada.

Estaba claro

•24/01/2012 • Dejar un comentario

Pues nada, justo después de que lleve una semana *o más* quejándome por hacer un trabajo sobre los centros bilingües de la Comunidad de Madrid y de que me diera casi un ictus cerebral, porque lo único que me salía poner en el trabajo era “no, señores, eso no es un programa bilingüe, eso no va a ninguna parte” (además, por supuesto, de tener que andar todo el día explicando que no, que un filólogo no es un profesor de primaria ni tiene por qué querer serlo, que hay otras vías a las que se puede querer acceder cuando te  matriculas en una carrera como esa), voy y veo esta noticia en el periódico:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/22/actualidad/1327261834_943335.html 

Creo que sobran las palabras. A la indignación de que ahora ser filólogo te sirva para presentarte a las pruebas para profesor de primaria, se une la vergüenza ajena de que digan que se puede dar clase en inglés con un b1 (conozco un chico que tiene más o menos ese nivel y hombre, para defenderse e irse de potes sí, pero para transmitir conceptos de cierta complejidad, no le veo yo… ) y la forma en que los profesores que optan a la plaza ponen las mismas excusas que ponen los alumnos de 5º de Primaria cuando no les va bien un examen.

Spain is different…

Cuando llega la sincronicidad

•15/01/2012 • 2 comentarios

A veces ocurren cosas que le dan a uno ganas de replantearse si es que existe por ahí algún tipo de fuerza del destino. Luego se descarta, por ser todo casualidades, o se les da ese término tan bonito y tan precioso que figura en el título: sincronicidad.

Y es que esta semana me ha ocurrido algo un tanto curioso que puede clasificarse bajo ese epíteto, y que, para qué engañarnos, me ha dejado con ganas de aprender más al respecto. (una nueva línea de estudio, como debe ser) contaré lo que ha pasado antes de entrar en más detalles.

El martes, mientras estaba con una amiga revisando unos papeles para un trabajo de Old English en la universidad, se nos unió, ni recuerdo cómo, un chaval que resultó asistir a clase con nosotras y demás. Pero eso es lo de menos. El caso es que divagando de esto y de lo otro, acabamos conversando sobre diferentes mitologías, desde las paleolíticas hasta las judeocristianas, y sobre el rol de las diosas en ellas.

Debo admitir que, aunque bien sustentados, los argumentos de este muchacho eran un poco demasiado pro-femenino para mi gusto… lo que quiere decir que lo enfoca demasiado desde un punto de vista “reivindiquemos el papel de la mujer” y, si te descuidas, un poco New Age. Tal vez no tan alucinado, porque ya digo que sus argumentos eran bastante sólidos, pero en esa línea. No digo que esté mal, pero considero que estas cosas deben de tratarse desde un punto de visto mucho más neutro, ya que no es conveniente para el conocimiento real de las cosas partir de prejuicio alguno; ni matriarcado ni patriarcado, manejemos los datos y ya sacaremos conclusiones.

Ahí quedó la cosa, en una conversación sin más trascendencia.

Pero el asunto fue un poco a más cuando, dos días después, el shalafi me obsequió un libro que trata sobre las diosas nórdicas. No  me ha dado tiempo a leerlo, puesto que ando un poco convaleciente tras pasar una conjuntivitis y mis ojos sufren leyendo demasiado tiempo seguido, pero habiéndolo hojeado, parece que al fin encuentro un tipo de enfoque más adecuado (a mis ojos, claro)

Me resultó curiosa la coincidencia… ¿cuál es el motivo de que lo llame sincronicidad?

Quienes me conocen un poco, sabrán que me gusta escuchar el programa Milenio 3 (sí, el de Iker Jiménez… haga lo que haga con ellos, los temas tratados son interesantes, al menos como primera aproximación. Luego ya cada uno tira por su lado) los sábados de madrugada o, en su defecto, los domingos desde el podcast. Que es justo lo que estoy haciendo ahora con el programa de anoche y, cuál no sería mi sorpresa al descubrir que trata también sobre las diosas y sobre cómo esa figura se acabó tornando en dios masculino.

3 en una semana. Debe ser que los dioses me están pidiendo algo ¬¬

Debo admitir que es un tema que nunca me ha interesado. Bueno, miento como una bellaca. Me ha interesado desde hace mucho tiempo, pero siempre que he llegado hasta él, me he topado con manifiestos feministas o con idealizaciones mal entendidas de la New Age, el Wiccanismo y esta clase de cultos. (No quisiera ofender a nadie con esto. Conste que siento todos mis respetos hacia esas creencias y prácticas, pero considero que hay que ser honesto con uno mismo y admitir que son creencias que mezclan muchas cosas para darles nueva forma y que además han sido tamizadas por un filtro ideológico, así que como fuente de información sobre viejas tradiciones no tiene demasiada credibilidad)

Y francamente, estoy un poco cansada de cultos de fertilidad y de triples diosas, de cálices y athamés y dualidades masculino-femeninas, y fases de la luna y su matrimonio con el sol, y de diosas madre y dioses padre y la madre que los parió a todos, estoy cansada de que me cuenten que la mujer era virgen y madre y arpía… queda muy bien para las brujas de Lancre en Mundodisco, pero a mí se me atraganta.

Es precisamente por eso que me resulta más interesante ver ese concepto de la diosa asociada también a la muerte y a la magia y a la visión oculta y a la guerra y a otras muchas cosas. Vamos, con un concepto similar a lo que entendemos de los dioses masculinos, con la fertilidad como algo igual de “secundario” que en ellos (porque ¿alguien puede decirme que Zeus, con su larga prole, no es también un icono de fertilidad?)

Un concepto nuevo para mí. Vuelvo a mentir. Nuevo en el sentido de que nunca he estado ante libros-teorías con ese enfoque, a pesar de ser el que flotaba desde siempre por mi cabeza.

Así que, el hecho de que entre aquel muchacho y el programa de Milenio 3 me hagan pararme de nuevo a pensar en ello y que el libro del papel de las diosas del norte tenga un enfoque más serio y neutro que lo que me había topado hasta ahora, es lo que me lleva hasta el teclado para escribir esto y darle ese título: Sincronicidad.

Supongo que será algo que, más adelante, cuando me haya adentrado más en este asunto, sabréis más al respecto…

Una diosa madre, figura del museo de las civilizaciones en Turquía

Quejándome de cosas.

•12/01/2012 • 1 comentario

Soy consciente de que no tengo demasiados motivos para quejarme ahora mismo de cómo me trata la vida… pero como estoy en un estado de depresión post cumpleaños (sí, 27 años me parecen muchos… no quiero decir que sea vieja, entendámonos… pero considero que hay una franja de edad en la que la sociedad *estúpida sociedad* espera de nosotros algo más que que nuestros ingresos vengan de las becas de estudios y que nuestras expectativas en la vida sean sueños. Es una franja de edad que va más o menos desde los 25 hasta más o menos los 60… antes de eso, está el “periodo formativo” para ser útil a la sociedad, luego te puedes permitir estar un poco alejado de ella, y después de ese periodo, ya has cumplido con la sociedad, puedes dejar descansar la mente y volver a alejarte un poco. Que sí, que ya, que puede sonar cínico y puede sonar mal, pero parad un momento a reflexionar al respecto y veréis cómo muchas cosas encajan en ese patrón. Algunos alienados lo llaman “el bien común” ¬¬ ) me voy a permitir el lujo de hacerlo.

¿De qué me voy a quejar? De la universidad. Sí, por increíble que parezca, incluso estando encantada de la vida con todas las oportunidades que me está ofreciendo, tengo mucho de qué quejarme, mucho que decir.

Porque por mucho que me guste pasar el tiempo en mi mundo de “frikadas nórdicas”, tengo los pies bien puestos en el suelo y hay muchísimas cosas que me frustran y me quitan las ganas de todo.

No sé bien ni por dónde empezar… veamos. Tengo, en este cuatrimestre, 7 asignaturas. Sólo me interesan 3, y, de esas 3, a dos voy de oyente y la tercera tiene un enfoque que no me acaba de convencer.

De las otras 4, una me es bastante neutra, y de las otras 3 hablaré más adelante, porque antes debo mencionar que al principio estaba matriculada en una octava asignatura de la que tuve que desmatricularme por los modos y otras cosas que no diré en voz alta por vergüenza ajena, del profesor de turno. Y de las 3 asignaturas que me quitan la moral, sólo hablaré de 2, cuyo caso me parece más sangrante:

La primera es la más light… simplemente es una clase de redacción de artículos en inglés, que debo decir que está bien dada, de hecho, e incluso que es interesante. El problema es que la señora coordinadora de inglés *o jefa del departamento, o cualquiera que sea su título… pero no el profesor, a quien no culpo, que sólo es un mandado el hombre* considera que escribir es una actividad social y otorga un 60% de la nota a la asistencia y a *me avergüenza decirlo* los “deberes”. Sí, así, como suena. Y como con la mudanza y demás, he tenido que faltar a esas clases bastante, resulta que no puedo optar a una nota alta *si te descuidas igual ni al aprobado* a pesar de que mi escritura, estilo, blablabla, lo que se allí se enseña, me lo permite. Y no, no me vale que me diga nadie que Bolonia es así: no hay actividad más individual que la escritura. Quizás las ideas, el feedback y demás puede hacerse luego con más gente, pero escribir, la actividad de escribir, no sólo es individual sino incluso, muchas veces, privada. No veo por qué nadie tiene que venir a decirme qué hacer con mis borradores, mis esquemas, o mi forma de organizar el trabajo. Lo que importa es el resultado final y está más que comprobado que los resultados de mi trabajo son y han sido siempre satisfactorios y que sigo aprendiendo cosas nuevas y mejorándolo. Los pasos que sigo hasta llegar a ellos no me parece que tengan que ser juzgados y evaluados.

La otra es aún peor. Porque presupone que estudiar filología inglesa es estudiar magisterio especializado en lengua inglesa. No sólo se limita a dar materia que te “enseña” a ser docente (la de clases y artículos que tengo que tragarme sobre “cómo corregir los fallos del alumno”, “cómo ha de ser la forma en la que mejor aprenden los niños de tal a cual edad y de cual a la otra” y, lo más irrisorio de todo, conferencias en las que te dicen “sí, tenéis que ser sensibles con los chavales, cada uno tiene sus problemas en casa y necesitan comprensión, blablabla”), sino que encima te mandan a hacer observaciones de cómo dan clases los profesores en colegios de primaria para que aprendas de ellos y hagas un informe… esta mañana he ido a tal “trabajo de campo” y, como era de esperar, he tenido que pasar por la bochornosa situación de que la gente pensara que estábamos allí de Magisterio, y he tenido que intentar explicar sin éxito alguno que íbamos desde filología, pues, evidentemente, lo de “¿y por qué os mandan a un colegio de primaria a ver qué hacemos?” estaba latente detrás de las sonrisas incrédulas de la directora y las profesoras…. Y no, a pesar de lo que estéis pensando, no se avisa de tal cosa en ningún sitio, porque es una asignatura en la que me matriculé porque llevaba el engañoso título de “Psicolingüística” (que es una rama de la lingüística que estudia la relación de la lengua con las funciones y áreas del cerebro, además de los procesos de aprendizaje, uso y trastornos del lenguaje.*entre otras cosas, pero bueno, así uno se hace una idea* Tú me dirás qué tiene que ver)

Así que aquí estoy, a menos de un mes de los exámenes y planteándome de dónde sacar las ganas. Porque noto que me baja la moral, que cada vez que me paso por las clases, me canso, me desanimo. Llego a casa y sólo me apetece dormir un rato y olvidarme de todo eso.

Y una cosa lleva a otra y acabo perdiendo las ganas de todo, sentimiento que conduce a la inevitable pregunta “¿de qué sirve todo esto? ¿qué estoy haciendo? Esto no es lo que me han vendido, ni siquiera tiene nada que ver, no me interesa en absoluto ¿para qué hacer esto o lo otro?” no tengo edad ni ánimo para que me traten como si fuera estúpida, como si tuviera 5 años.No quiero que nadie me lleve de la mano a ningún sitio, menos aún a un lugar al que no quiero ir.

Dan ganas de mandarlo todo al cuerno *por ser finos* y, francamente, ahora mismo tengo muchas ganas de mandarlo todo al cuerno.

Supongo, espero, tal vez, quizás… cuando empiece el segundo cuatrimestre y las asignaturas cambien, cambie también la situación. O tal vez también sean simplemente asignaturas de magisterio y-o de formación laboral camufladas bajo atractivos nombres como cantos de sirena.

El caso es que noto que la motivación se va por la ventana a pasos agigantados y no me apetece nada que eso ocurra.

Por mucho que intente consolarme pensando que tengo otros estudios también, que dentro de un tiempo podré dedicarles más tiempo, tal vez tiempo completo, ahora mismo me puede el pragmatismo de “tengo que hacer esto y esto, ahora y ya” y decaigo.

Y eso es todo. Sólo era necesidad de desahogarme, que está una pasando más tiempo durmiendo y apática que haciendo cosas que me apetecería hacer pero para lo que me ahora mismo no tengo fuerzas.

Documental Mundo Invisible

•08/01/2012 • Dejar un comentario

Pues nada, ya pasaron las navidades y esas otras fiestas y demás…. Y para más INRI, resulta que hoy es mi cumpleaños y que por tanto toca el momento de la pseudo-depresión por que pasan los años y una se hace vieja y esas otras cosas tan poco agradables que le pasan a uno, así que, esta mañana, para intentar animarme un poco, después de haber llegado a Madrid y descubrir que todo lo que tenía que haber hecho en vacaciones no he podido hacerlo porque resulta que allá por Vizcaya me siento emocionalmente vampirizada, me he puesto a ver un documental que me descargué de aquíen plenas vacaciones:

http://elcaminodelnorte.blogspot.com/2011/12/investigando-el-mundo-invisible.html

Más abajo dejaré el video para que se pueda ver también desde aquí, pero antes, permitid que escriba unas líneas sobre las impresiones que me ha causado:

Lo primero de todo, a nivel estético, decir que me parece que la fotografía es demasiado oscura para lo que está contando. Quiero decir… cuando uno ve el documental, se da cuenta de que la gente que sale en él no ve esa creencia como una suerte de desvarío, ni como algo siniestro u oscuro. Sin embargo, hasta que uno ha visto algunos minutos del mismo, la estética que le ha dado el director le hace sentir algún tipo de inquietud, al más puro estilo de las recreaciones de cuentos de terror que hace Iker Jiménez en Cuarto Milenio.

En cuanto al documental propiamente dicho, me resulta francamente interesante… salvo cuando empiezan las referencias a extraterrestres y a energías que cruzan no sé qué del universo, blablabla…

No es que no sienta respeto por la gente que cree en esas cosas. Me parece muy bien.

Pero me parece un tanto fuera de contexto aunar en un mismo lugar las creencias en elfos, trolls seres marinos y fantasmas, que evidentemente son mucho más antiguas, y más, por decirlo de algún modo, tradicionales (con esto quiero decir más propio del folklore de esa cultura, entiéndaseme bien), con la creencia en extraterrestres, que no sólo es más New Age sino también, en su planteamiento, un poco menos seria (con todos mis respetos… con esto quiero decir que se usa para explicar cualquier cosa y se mezcla con asuntos que no tienen nada que ver, como conspiraciones y demás)

A pesar de todo, me pareció un documental interesante e, incluso, recomendable.

Está claro que ganaría más si en vez de mezclarlo todo en hora y media, dedicara un poco más de tiempo a cada uno de los apartados, principalmente para explicar los orígenes de la creencia y la naturaleza de la misma (a saber, no sólo dar ejemplo de gente que cree en elfos, sino dar algún tipo de explicación sobre qué es un elfo para esa gente)

Y nada más, ahí dejo del documental:

 

 

Más descubrimientos

•24/12/2011 • 1 comentario

24 de diciembre… pues sí que hace muchísimo tiempo que no pongo nada en el blog, sí.

En mi defensa diré que entre mudanzas y otras cosas poco agradables, me es muy difícil sacar un rato para ponerme tranquilamente a escribir algo. Así que, como es evidente, es en vacaciones cuando uno tiene que ponerse a ello, que hay tiempo libre hasta para aburrirse.

Y aquí estamos otra vez, dispuestos a correr nuevas aventuras (M.W & T.H ®)

En esta ocasión, para no dar mucho la tabarra, contaré sobre cómo la semana pasada me pasé por la biblioteca de la universidad con idea de sacarme algún libraco nórdico interesante que llevarme en vacaciones, así que tecleé en el buscador “Icelandic Sagas” y me salieron varias cosas… las que más, una edición bilingüe de la Saga de los Volsungos (soy especialmente fond de las ediciones bilingües de esta clase de cosas… por supuesto, bilingüe Old Icelandic-Inglés… ¿algún día tendremos algo así en castellano? Sé que hay ediciones en gallego e incluso una en castellano, pero ediciones medio académicas, no puramente literarias… ale, ahí lo dejo caer) y una edición de los 70 pequeña y barata de la Laxdœla saga.

Como tengo más cosas biblingües que leer, decidí dejar esa edición para las vacaciones (aquí la tengo conmigo) y leer primero la Laxdœla. Que a la sazón estoy leyendo ahora por 3ª vez consecutiva.

No entraré en detalles sobre su argumento, porque doy por supuesto que si sois tan frikis como para estar leyendo esto, sabréis de qué va el asunto (al menos os sonará el tema del triángulo amoroso del final, como a todo el mundo) así que  me limitaré a decir que algunos pasajes han hecho que la saga se convierta de inmediato en, junto a las sagas de skalds, en una de mis favoritas:

El primero fue la muerte de Unn Deep-Minded al principio, más adelante, la historia de Olaf Peacock, personaje, debo decir, que me parece fascinante desde su mismo nacimiento (ahí insertada la escena de cómo los Irlandeses se asustan al verle en la proa del barco con yelmo brillante, o cómo Hoskuld –padre de Olaf- descubre que la madre de su hijo no es muda y tantas otras cosas)  hasta su muerte, con toda esa carga de sabiduría pacífica que se gasta (y además casado nada menos que con la hija de Egil Skalla-Grimsson, personaje que también aparece en forma de “special guest star”). Aún más adelante, me gusta todo el pasaje de la corte de Noruega y el rollo turbio que se gasta el rey con el asunto de la cristianización (también el primer encuentro de Kjartan con el rey, las asambleas conspiradoras de los islandeses o toda esa red de espionajes que tiene el rey)y bueno, por supuesto, todas las referencias mágicas que hay a lo largo de la saga: los hechizos de la reina noruega contra Hrut, las profecías, los sueños premonitorios, el draugar que embruja la granja, las espadas mágicas y las maldiciones… está salpicada de tanta magia, que suena como música para mis oídos. Y bueno, luego está toda la historia de Gudrun y demás, con ese final de la saga lleno de misterios… Vamos, que es una de esas cosas que dan ganas de pasarse un año entero enclaustrado frente a un escritorio aprendiendo islandés para poder leerla en su lengua original.

Más cosas sobre la saga, aquí, http://eldrakkar.blogspot.com/2011/09/la-saga-de-laxdla.html